Durante su carrera Salcedo ha utilizado muebles que alguna vez pertenecieron a los desaparecidos de la guerra civil en Colombia. La artista coloca un mueble dentro de otro hasta acoplarlos. En otros casos ropa o cabellos emergen de los muebles y con este tipo de ensambles apela a la memoria y trabaja sobre las sensaciones e ideas de sumersión, violencia, censura y dolor. Pero en esta ocasión la intervención realizada por la colombiana en el Turbine Hall del museo Tate Modern en Londres no consistió en introducir sino en abrir ... los médicos bien podrían describir a esta pieza como una fractura compuesta, de esas que razgan la piel, quedan a la vista y dejan cicatriz.
La obra de la artista, bautizada bajo el nombre de 'Shibboleth' consiste en una grieta que atraviesa los 67 m de longitud del Turbine Hall. Mediante este trabajo Salcedo buscó explorar el racismo y la segregación como algunos de los problemas que aquejan al llamado primer mundo, lo cual se liga intrínsecamente con el tema de la migración.
"Para la pieza del Tate leí testimonios de aquellos que vinieron a Gran Bretaña después de la guerra y sobre las condiciones en las que vivieron. Entonces para mi esta pieza es algo que he hecho para ellos aunque ocupen un lugar negativo, tal y como lo hacen en este país por el momento. Ellos no están tomando lugar, casi no existen. También he estado observando como actúan recientemente los inmigrantes y que no hablan mucho. Parece que quisieran ser invisibles. Son considerados intrusos. Por eso quería que la pieza irrumpiera en el espacio -una grieta no tiene que pedir permiso" (fragmento de la entrevista de Time Out London con la artista , traducción)
Cabe mencionar que, con este trabajo comisionado por las series Unilever, Salcedo es la primera latinoamericana invitada a participar en la sala de Turbinas.
Bajo la premisa de ' hasta no ver no creer', muchos visitantes entran a dicho espacio motivados por comprobar si el museo realmente permitió que se fracturara el piso del Turbine Hall.foto: Beatriz Hernández
El público recorre con la mirada una grieta que comienza con tamaño del grueso de un cabello y que va adquiriendo mayores dimensiones y ramificaciones. No conformes con ver, el público confirma mediante el tacto lo que sus ojos registran e introducen sus extremidades dentro de las cavidades de la obra.
Puede ser difícil es creer que un museo como el Tate haya permitido que un artista agrietara deliberadamente el piso de una de sus galerías, pero tal vez es aún más duro creer y reconocer que después de tantos años la humanidad siga alimentando la hendiduras entre clases, color, cultura y creencias ... y sobre todo, aún mas duro debe ser sentir dichas fracturas en los huesos.
http://www.tate.org.uk/modern/exhibitions/dorissalcedo/default.shtm

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